Los derechos y las soluciones de los problemas, se han conseguido con sudor y lagrimas. Por que se ha luchado por ello. Por que se ha asumido que solo la lucha, la insistencia, la perseverancia en la consecución de los derechos, de las soluciones, vienen de nosotros mismos. Nadie nos lo dará por las buenas.
O somos conscientes de ello y provocamos un cambio, una actitud, y exigimos de los partidos y sindicatos lo mismo, o seguiremos padeciéndolos, y sufriendo continúamente este tipo de crisis.
Nada nos será dado por que sí. Quién algo quiere, algo le cuesta. Luchemos entre todos, juntos, por lo que es nuestro. No dejemos que nos lo arrebaten (por que eso es lo que están haciendo)...

Frente a los gobiernos de Madrid y de la Generalitat Valenciana
Unión Nacional de Trabajadores (Valencia)

[12.enero.2012] En un comunicado hecho público por la central nacional-sindicalista en Valencia, la dirección de la Unión Nacional de Trabajadores ha mostrado su radical disconformidad con las medidas económicas adoptadas por el gobierno de Rajoy Brey y el de la Generalitat Valenciana.

En este comunicado se señala:

«Que no se engañen los trabajadores ante ello. Este problema, viene por no haber gestionado debidamente la crisis los anteriores gobiernos (ya sean del PSOE como del Pp, así como, de los restantes partidos que por activo o por pasiva, han permitido que lleguemos a este momento).

Y el gobierno actual, otro tanto.

Todos los partidos políticos al uso, no sólo han gestionado mal la crisis, si no que también han llegado tarde para solucionar los problemas y dificultades de la sociedad, del trabajador.

Y no solamente eso, si no que además, han apalancado, han puesto “soluciones” (más bien parches), a un sistema económico y político (capitalista y liberal), que por antonomasia, perjudica claramente al trabajador y a la sociedad en su conjunto.
Un sistema y unos partidos, que anteponen sus propios privilegios, sus propias prebendas, sus propias subvenciones, a los derechos sociales, económicos y políticos de la sociedad.

Son unos parásitos, unos pocos, que viven a costa de la inmensa mayoría de la población, recortando nuestros derechos antedichos, manteniendo los propios suyos, con la excusa de que todos hemos de ayudar a salir de la crisis.

¿Todos? No, solo los de siempre, mientras ellos (una panda de embaucadores, vividores y usureros (hay que incluir a los altos cargos de las entidades financieras y multinacionales), que con su actitud, con sus privilegios (altas pensiones inauditas, altos sueldos insólitos, costosos privilegios y beneficios, siempre a costa de los de abajo, de los trabajadores, de la sociedad.

Esta sociedad, habrá de darse cuenta que esta situación es insostenible, pero lo es, no porque estemos en una crisis sin precedentes. No, esa no es la causa, es la consecuencia.

Ahí, es donde reside el punto neurálgico. La causa de la crisis, o mejor dicho, de las crisis, no es la crisis, no es la burbuja inmobiliaria, no son los prerrogativas y lucros y estipendios. No son todo ello el problema, la causa de esta situación.

No. La verdadera fuente, origen, de esta crisis, o mejor dicho, de las crisis cíclicas por las que vamos pasando, son estos partidos políticos, son las organizaciones sindicales “amarillas” al uso aposentadas en sus sillones y viviendo de las subvenciones exclusivamente (que no morderán la mano que les dá de comer). De altos cargos (tanto políticos como económicos), que no son más que aprovechados que, evidentemente, no buscan el beneficio de la sociedad, si no su propio beneficio.

Todo ese grupito son la causa y principio de esta crisis y de las anteriores. Y, por supuesto, de las venideras. Por eso, existen estas crisis. Por eso, son crisis cíclicas. Porque en todas las épocas han existido estos vividores, que las han provocado, y a quienes hemos de erradicar y anular. Hemos de apartarlos de sus puestos.

Hemos de regenerar a la sociedad, regenerar la democracia, el sistema tanto político, como social, económico y cultural.

Pero con estas personas, jamás podremos hacerlo y, por tanto, jamás saldremos adelante.

Hemos de levantarnos y decir ¡BASTA!

Hemos de salir a la calle y luchar por nuestros derechos y, para ello, hemos de comprender que no podemos seguir por la misma vía que ellos. Afianzando a estas personas y a este sistema liberal-capitalista.

Un verdadero estado social y de derecho, no es esto, que sobre el papel muchos derechos, en la práctica y sutilmente nos dicen: que tenemos todos los derechos, que las leyes nos otorgan, pero que a la hora de la verdad, tenemos los impedimentos de no poder ejercerlos, nos ponen barreras para ejercitarlos. No hay un sistema efectivo de que los derechos teóricos se lleven a la práctica.

Para qué el derecho a una vivienda digna, si no podemos llegar a tenerla.

Para que el derecho a un sueldo digno, si sufrimos recortes sociales e impuestos altos.

Para qué el derecho a un trabajo digno, si sufrimos los contratos basura.

Para qué el derecho a la libertad, si para ejercerla nos ponen impedimentos para ejercerla, no tener los medios para practicarla.

Para qué el derecho a la Justicia, si para cuando se resuelve un conflicto, ya no hay nada que solucionar.

Y mientras tanto, ¿de que vamos a vivir? ¿estamos volviendo a los tiempos feudales? ¿a los tiempos de la revolución industrial? En ese tiempo, que las grandes corporaciones tenían “sometidos” al trabajador, al obrero, al campesino, es decir, a la sociedad.

Ese tiempo está volviendo. Con otras personas, con otros papeles, con más sutileza que antes. Al menos, antes se les veía venir. Ahora no. Ahora vienen con buenas palabras para que, después, por detrás, venga la puñalada trapera.

No les demos la espalda, no nos acomodemos en nuestras casas, no nos anquilosemos ni “pasemos” de la situación, creyendo que la misma se solucionará.

No. Los problemas no se solucionan tapándose los ojos y callándose. Ni estando en casa sin hacer nada.

Los “milagros” no existen. Los derechos no se han conseguido chasqueando los dedos. Las dificultades no se solucionan por sí solas.

Los derechos y las soluciones de los problemas, se han conseguido con sudor y lagrimas. Por que se ha luchado por ello. Por que se ha asumido que solo la lucha, la insistencia, la perseverancia en la consecución de los derechos, de las soluciones, vienen de nosotros mismos. Nadie nos lo dará por las buenas.

O somos conscientes de ello y provocamos un cambio, una actitud, y exigimos de los partidos y sindicatos lo mismo, o seguiremos padeciéndolos, y sufriendo continúamente este tipo de crisis.

Nada nos será dado por que sí. Quién algo quiere, algo le cuesta. Luchemos entre todos, juntos, por lo que es nuestro. No dejemos que nos lo arrebaten (por que eso es lo que están haciendo).

Hay que cambiar el chip, antes de sentarse a buscar las soluciones, para después luchar por ellas, antes de de ello, una cosa muy importante. Reflexionar, razonar, que para discutir los problemas, buscar las respuestas y llevarlas a la práctica, es imprescindible que solo luchando todos los días por todo ello, sólo saliendo a la calle para combatir por ello, sólo detrás de cada político, de cada representante sindical, de cada organización (ya sea política, sindical o económica), exigiéndoles el cumplimiento de sus promesas, la realización de su función social (por que hasta las empresas ya sean grandes o pequeñas), tienen esta utilidad general. Las empresas no han de buscar sólo su propio beneficio, evidentemente, han de obtener una ganancia, si no también han de servir al sostenimiento de la sociedad, como cada uno de quienes la componemos. Cada uno en la medida de sus posibilidades, pero todos. Como personas individuales, pero también como colectivo. No sólo es la sociedad y la persona en su conjunto quienes han de ser pilares y formar parte de la estructura de un país. También forman parte del mismo y, por tanto, han de ser cimiento y armazón de ello, las empresas y las organizaciones que componen un país.

Sólo cuando asumamos todos que eso es imprescindible, es cuando podremos sentarnos a discutir, a buscar los medios y llevar a la práctica las soluciones».

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