[6.enero.2012]
Según
informaron el diario digital La Voz de Barcelona
[acceder]
y otros medios, este pasado mes de diciembre el ayuntamiento
de la localidad de Mollet del Vallès
clausuró un taller de teatro infantil. El motivo alegado
por el ayuntamiento, gobernado por el PSC,
fue el escaso número de alumnos, que no llegaban al mínimo
requerido. A los talleres asistían unos quince
niños, y se había abierto ya un taller
para adultos, con lo cual, según alegó la asociación
Cataplan (la que ofrecía los talleres)
sí se llegaba al mínimo. ¿Por qué,
pues, se clausuró? El PSC gobernaba,
anteriormente, con mayoría, y entonces cedió una
pequeña subvención y un local a Cataplan
para su taller de teatro que iba dirigido a niños de
procedencia social humilde. Sin embargo, ahora el PSC
deben pactar con ERC, que han sido, según
han informado La Voz de Barcelona y otros medios
de comunicación digitales, los auténticos instigadores
de la clausura.
Los
talleres de teatro infantil ofrecidos por Cataplan
eran seguidos, en gran medida, por niños inmigrantes.
A petición de los padres, la mayoría de las obras
eran ensayadas y representadas en castellano,
aunque algunas también se representaban en catalán.
A ERC no les gustó que los niños
representaran Los tres cerditos y el lobo en vez de
Els tres porquets i el llop, y ante sus quejas el presidente
de Cataplan, Manuel Aguilella,
tuvo que acudir al ayuntamiento a dar explicaciones. Sin embargo,
pudo seguir con sus actividades.
Pero
ERC no se rindió, e indagando en la
trayectoria de Aguilella, descubrieron que
era presidente regional de la OJE (Organización
Juvenil Española) en Cataluña y, además,
aparecía en las listas de UPyD. Estas
circunstancias fueron suficientes para que ERC acusara al señor
Aguilella de “falangista”,
como mostró La Voz de Barcelona, que
ofreció una imagen del Facebook de ERC-Mollet
en la cual se vanagloriaban de haber “destapado”
un grupo de teatro “hecho por falangistas”.
Parece ser que fueron los de ERC los que consiguieron que finalmente
se clausurara el taller de teatro. En varios foros y redes sociales
pueden leerse muchísimos comentarios de votantes y militantes
de ERC (y de otros partidos separatistas
y de extrema-izquierda) aprobando fervorosamente
que se haya clausurado el taller debido a la ideología
política de Aguilella. Señalar,
por dejar todas las verdades encima de la mesa, que Aguilella
fue militante durante diez años de Esquerra Unida
i Alternativa (la sección catalana de Izquierda
Unida).
Seamos serios: ¿por qué un falangista
no puede enseñar teatro a niños? Queda
aun pendiente la cuestión de si Aguilella
es realmente falangista (¿un falangista militaría
en Izquierda Unida?). Pero aun si lo fuera,
un falangista no vulnera derecho humano alguno ni atenta contra
la libertad ni integridad de nadie. No hay más que leer
los comunicados, textos y programas de los tres partidos falangistas
(Falange Auténtica, Mesa Nacional
Falangista y Falange Española de las
JONS) para percatarse de ello (anticapitalismo, socialización
de la riqueza, promoción de la cultura, antiracismo,
democracia directa, respeto a los valores eternos del ser humano…
¿eso es un programa fascista?). Haber
privado a unos niños de sus talleres de teatro por la
hipotética condición de falangista del señor
Aguilella (y por utilizar el castellano) es
algo que no puede merecer otro calificativo que el de nido
de torquemadas. Ha sido un acto de intolerancia digno
de los peores policías del pensamiento:
censura lingüística y represión
ideológica.
Por último y centrándonos en el señor Aguilella
hay que añadir que es secretario de acción sindical
de SiPcte-USOC de Correos donde, aparte de
ofrecer (sin remuneración alguna) clases de teatro a
niños de familias humildes (la mayoría inmigrantes),
es el responsable de la asociación Génesis,
que ayuda a mujeres en riesgo de exclusión
social. ¿Dónde está el fascismo
de Aguilella? ¿Por dónde param
su racismo? ¿Un intolerante el señor
Aguilella?
El
comentario de la redacción de «Patria Sindicalista»
La
información remitida por nuestros camaradas de Barcelona
no es ni la primera ni la última que sale de ese covacho
xenófobo que es ERC, cuya dirigencia
se nutre de la burguesía y pequeña
burguesía barcelonesa cuyo objetivo no es otro
que reproducir, a pequeña escala, las dinámicas
propias del neoliberalismo y del capitalismo
más feroz en nombre de un catalanismo enfermo,
fratricida y ridículo.
En
ningún caso el carácter nominal de «izquierda»
y/o de secreción «masónica»
de ERC deben desviar la atención sobre
el carácter nítidamente clasista —antiobrero
para ser exactos— y abiertamente neonazi de
una formación política que no sólo no
cree en España ni acata la Contitución
de 1978, sino que el leit-motiv de su presencia
y actuación reside, precisamente, en su odio
a la nación española, a los españoles
y al vigente orden legal.
Sobre
la claudicación del PSC, en este caso
concreto de Mollet del Vallès, frente
a ERC tampoco es una cuestión deba extrañarnos
en demasía. El PSC, al fin y al cabo,
es un partido cuya dirección política se nutre
del mismo sustrato social que ERC
y es, desde luego, el principal obstáculo que impide
que el PSOE pueda llegar a ser un partido
nacional.
Aguilella
no es camarada nuestro. Repetimos para los tontos muy
tontos: no es camarada nuestro. Pero ello no impide
que, desde esta tribuna —uniendo nuestra voz a la de nuestros
camaradas catalanes—, aplaudamos el quehacer de compatriotas
que, como este señor, trabaja con denuedo para los más
desfavorecidos de su entorno. No hará falta, pues, subrayar
que entre los Puigcercós, Carod-Rovira,
Tardà, Ridao, Junqueras
y Aguilella nos quedemos con este último.
En el fondo y en la forma se trata de una cuestión de
higiene, decoro y sentido común.