[3.enero.2012]
El viernes 30 de diciembre el Consejo de Ministros aprobó
un paquete de medidas enfocado al ajuste (aumento de impuestos
y reducción de gastos) en lugar de a la expansión
económica.
Rajoy, para justificar su burla a los
españoles —o al menos a sus votantes—
acusa al Gobierno Zapatero de mentir y afirma
que el déficit real se eleva hasta el 8% (en lugar del
6%, lo cual por otra parte puede ser perfectamente cierto),
razón por la cual pretende vendernos la subida
de impuestos realizada (como si esa fuera la única
solución posible): se sube el IRPF para las rentas medias
(a partir de los 17.000 euros anuales) y altas (que lo notan
menos), una subida con la que se espera obtener unos ingrsos
de 4.500 millones de euros. Suben también los impuestos
a las rentas de capital, subida con la que se prevén
obtener 1.248 millones más. Sube la contribución
urbana (IBI), unos 900 millones de euros, para financiar a los
municipios y se suprime la desgravación del gasóleo
profesional (lo cual perjudicará gravemente a sectores
como el agrario), lo que supondrá otros 400 millones
de euros.
En cambio no se toca el IVA (desde UNT hemos
pedido muchas veces rebajarlo para estimular las ventas) ni
los impuestos especiales.
En cuanto a los gastos, se reducen en un 20% tanto los altos
cargos de la Administración (algo positivo, pero a todas
luces insuficiente) como las subvenciones a partidos políticos,
patronales y sindicatos (desde UNT hemos considerado
siempre que deberían eliminarse completamente y que los
mantengan sus afiliados, pero nada de eso: se seguirán
tirando millones de euros en carteles electorales y demás
gastos innecesarios). También se reduce la incorporación
de nuevos funcionarios (a quienes el salario ya rebajado un
5% —con la oposición entonces del PP—
en 2011 ahora les es congelado para 2012, aunque con la subida
del IRPF cobrarán menos), salvo en Hacienda (hay que
recaudar más, ya se sabe), Fuerzas Armadas, Fuerzas y
Cuerpos de Seguridad del Estado (no vaya a ser que se produzca
un estallido social y no lo puedan controlar), sanidad y educación,
si bien en estos casos se aplicará una tasa de reposición
mínima del personal, del 10% (por cada 10 bajas sólo
habrá un alta). Además, se amplía la jornada
laboral de los funcionarios hasta las 37,5 horas semanales (una
medida sin apenas efectos económicos relevantes, salvo
porque con ello se pretende compensar un poco la gran cantidad
de vacantes que se dejarán sin cubrir en la Administración).
Lo peor de todo es sin duda el mantenimiento
del Salario Mínimo Interprofesional
en los vergonzosos 641 euros mensuales (¿quién
puede vivir con ese salario?; ¿por qué no lo cobran
los políticos?), la subida de las pensiones
de un 1% únicamente, el retraso en la
reducción de impuestos a los emprendedores (a quienes
el PP se la había prometido) y el incremento de los impuestos
a los trabajadores (subidas del IRPF que en
la práctica supondrán rebajas en los salarios
netos), todo lo cual no ayudará en nada a crear
empleo y hará recaer el grueso del esfuerzo ante la crisis
a los de siempre, a los trabajadores, autónomos y pequeños
empresarios.
Desde UNT ya habíamos anunciado que
el PP llegaría al poder dispuesto a
golpear a los trabajadores (porque aunque las
subidas de impuestos sean ligeramente progresivas, las padecen
siempre más los que menos tienen) y así está
siendo. No han tardado ni un mes en incumplir sus promesas
electorales, y pese a que es probable que el déficit
sea el 8% que afirma el Gobierno, es una burla afirmar que sus
«recetas» son las únicas posibles. ¡¡¡Y
eso que aún no ha llegado la anunciada Reforma Laboral!!!
UNT considera que lo que ha hecho Rajoy
es reírse de los españoles que le votaron
y hacer lo contrario de lo que anunció.
No obstante, desde UNT queremos denunciar que
esta dinámica en la que estamos insertos no se debe únicamente
a un gobierno u otro, sino que lo que está fallando es
el propio Sistema capitalista. Reiteramos que las únicas
medidas de choque eficaces han de ser las que ya propusimos
en 2008 en nuestro «Manifiesto en defensa de la
industria española y del empleo», que
esencialmente sigue teniendo plena vigencia, pero que la solución
final pasa ineludiblemente por cambiar el actual Sistema
y apostar por el futuro: el Nacionalsindicalismo.
Hasta que no llegue ese momento y mientras no se tomen medidas
como las propuestas por UNT, sólo nos
queda tener que soportar más de lo mismo, sea cual sea
el partido que gobierne.
¡¡¡Lo que nos queda por delante!!! ¿Reaccionarán
al fin los españoles ante tanto despropósito?